Otra Formación · Un recorrido que construimos juntos

Anatomía de un contrato

Del encargo a la negociación, sin dejar cabos sueltos.

IA para abogados: documentación, análisis y trabajo jurídico.

Un encargo del cliente se convierte en investigación, estrategia, negociación y trabajo compartido. Construiremos ese recorrido con la IA, desde la primera pregunta hasta la preparación de una decisión profesional.

Para: abogados, despachos y equipos jurídicos.

El asunto que da forma al curso: elegimos con el despacho un encargo que permita trabajar sus dificultades habituales. Por ejemplo, una operación en la que hay que entender documentos, resolver cuestiones jurídicas, negociar condiciones y explicar al cliente qué está en juego. Preparamos una versión que pueda utilizarse en la formación, con información anonimizada o recreada cuando sea necesario.

Lo que construiréis: vuestra manera de trabajar ese asunto con la IA. El análisis alimenta el borrador; la revisión cambia la negociación; las cifras pueden cambiar la recomendación. Vuestro criterio conecta cada parte.

1. «Hazme un contrato». Veamos qué ocurre

Antes de usar documentos, comprobamos el entorno y los datos permitidos. Probamos una petición deliberadamente pobre sobre el caso preparado. Leemos lo que devuelve como abogados: qué ha supuesto, qué ha omitido y por qué todavía no sirve para ese cliente. Reformulamos el encargo desde el objetivo profesional.

2. El cliente no nos ha contado todo

Incorporamos documentos, comunicaciones y prioridades. Construimos el contexto del asunto y pedimos a la IA que identifique qué necesita saber antes de redactar. El despacho decide qué preguntas importan. Si ha relacionado bien los hechos, ¿y si nos ayudara a preparar la conversación con el cliente?

3. Una respuesta convincente tiene que poder comprobarse

Investigamos una cuestión surgida del expediente. Localizamos fuentes, comprobamos su contenido y distinguimos lo que dicen de nuestra interpretación. Después pedimos argumentos que cuestionen la primera conclusión. Construimos una posición jurídica y examinamos qué podría debilitarla.

4. Ahora redactamos; después cambiamos de lado

El borrador utiliza lo que ya sabemos del cliente y de la investigación. Adoptamos la posición de la contraparte y revisamos qué cláusulas discutiría. Los participantes deciden qué defender, qué conceder y qué información falta. La IA ayuda a desarrollar y confrontar esas decisiones.

5. ¿Y si el problema también está en los números?

Abrimos los datos económicos del asunto: inversión, pagos, garantías, duración o coste de salida. Construimos escenarios y comprobamos los cálculos. Observamos cómo cambia una recomendación jurídica cuando entendemos sus consecuencias económicas. Elegimos qué comparación merece llevarse a la negociación.

6. Mañana tenemos que trabajar con este expediente

Reunimos versiones, correos y documentos. Pedimos una organización que permita continuar el trabajo y revisamos el plan antes de tocar originales. Si localiza bien la información, ¿podría señalar contradicciones o documentos pendientes? Construimos un expediente que ayude a preparar la siguiente actuación.

7. Un mismo asunto, distintas responsabilidades

Los equipos asumen objetivos diferentes: preparar al cliente, cuestionar la investigación, negociar condiciones u ordenar el expediente. Cada equipo decide cómo trabajar con la IA y somete el resultado al juicio de los demás. Identificamos qué se puede delegar y qué revisión exige cada parte.

8. Lo que esto abre en vuestro despacho

Aplicamos lo aprendido a otros asuntos que aportáis. Elegimos una nueva posibilidad y hacemos una primera prueba. Construimos vuestro mapa de trabajo: qué puede asumir la IA, dónde intervenís y qué espacio abre para investigar mejor, negociar o asesorar al cliente con mayor profundidad.